Mostrando entradas con la etiqueta exportaciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta exportaciones. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de febrero de 2012

NO CUALQUIER UVA

Si el brindis se reserva solo para los protagonistas, Argentina es seguro que sostiene una de esas copas. Hoy con un copioso volumen de producción que en el 2011 superó el millón de quintales métricos es reconocido en el mundo como excelsa productora de ese bacanal elixir.

Los dedicados sacerdotes misioneros nunca visionaron que la necesidad del insumo para uno de sus ritos llegaría a ser parte de la marca país al cabo de unos cientos de años. A mitad del siglo XVI, una horqueta de industrias vitivinícolas entre Mendoza y San Juan logra transformar la aridez por defecto, en fértiles tierras de viñas. La uva y la producción de vino se volvieron motor del desarrollo de esas zonas en origen, pero allí no se terminó el racimo; surcó camino hacia el sur, rumbo a la Provincia de Buenos Aires, y de ella al mundo.

Argentina se conjugó en francés y asiló al Malbec en Mendoza, tomo las riendas en los top 10 de productores de Vino del mundo y desde entonces nunca ha dejado de luchar por mantener esa ubicación.

Ha sido difícil olvidar las épocas de oro de los años 70, donde el consumo en el mercado interno alcanzaba los guarismos de 80 litros per cápita, pero eso no resignó a la arrabalera sureña, quien buscó en destinos externos lo que la cerveza le robaba en casa propia. Los últimos datos manejan un volumen de salida de vino autorizado para el consumo interno en el entorno de los 9 millones de hectolitros, cabeza a cabeza en el comparativo mensual con el año anterior.

La apertura al mundo le exigió a la vid argentina un esfuerzo mayor para ponerse en los mismos escalones de los mejores, el Instituto Nacional de Vitivinicultura tomó esa bandera y lideró la incorporación de tecnología y de pautas de cultivos internacionales, dándole al vino del corte y la quebrada, un respaldo técnico total como producto de excelencia mundial.

En los últimos años, este producto tan sensible, se ha hecho eco de las más variadas teorías acerca de cuál es su real circunstancia; algunas voces opinan que se está sobre-exportando vino a granel lo que no se podrá mantener a largo plazo y solo será la causa del desgaste en la calidad y en los precios. Para otros, esta estrategia solo es un cambio de rumbo hacia rentas mayores. Mientras tanto en EEUU, uno de los mayores destinos de exportación de los vinos argentinos, hace ya tiempo conviven en las mismas góndolas vinos similares con precios duplicados, siendo la única diferencia la forma en la que fueron exportados.

Para no pecar de expertos nos acodamos a la barra de los números. El Instituto Nacional de Vitivinicultura publicó los datos de exportación global de vinos y allí encontramos los guarismos fieles que comparan el comportamiento entre 2010 y 2011. En el primer año referido, la cifra fue de 2.513.942 hectolitros mientras que el 2011 llegaba al terminar Noviembre a sumarizar 2.821.681.

La fermentación estuvo muy lejos de hacer perder la conciencia y logró unir en el 2004 a varios actores del sector vitivinícola argentino para diseñar y comenzar a concretar el Plan Estratégico 2020, su clave se asienta en la mixtura de varias políticas supervisadas para una proyección sostenida. Según el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria el programa “ha sido diseñado para crear valor a través de la organización e integración de los actores de la cadena, la producción de vinos con mayor calidad y consistencia, el desarrollo de la capacidad exportadora y de negociación, la penetración de mercados y la fidelización de clientes y consumidores”.

Cuál será la luz al final del camino todavía no sabe, mientras eso suceda auguramos la mejor y más rentable de las cepas, para un negocio que fue, y siempre será, símbolo de vida.




Fuente: URUNET-URUNET, en base a datos de Aduana







miércoles, 29 de septiembre de 2010

Del asado argentino a la carne del Mercosur

¿Era un lujo el ostentado por la Argentina el de ser el país con mayor consumo de carne vacuna por habitante? ¿O simplemente los más de 70 kilos que comía cada argentino anualmente era porque había más de 50 millones de vacunos en un país de 40 millones?

Lujo, o herencia cultural, cultivada por generaciones. El asado es uno de los drivers culturales que identifica la marca país argentina, con el tango, con el fútbol. La importancia de la carne, en la Argentina, es materia de Estado.

La Argentina resignó su lugar en el podio a manos de Uruguay. Los productores ganaderos dejaron de producir porque les resultaba económicamente más provechoso dedicarse a la soja que, aún con derechos de exportación del orden del 35%, dejaba más margen por hectárea que una ganadería con restricciones a las ventas externas de carne y pesos mínimos de faena.

El campo, protagonista de la última gran crisis política argentina, demostró todo su enfado con la intervención gubernamental. Liquidó vientres –llevar a las madres a la faena equivale a cerrar fábricas- y el rodeo vacuno argentino fue perdiendo de a millones sus cabezas de ganado (10 millones en los últimos años).

Días atrás se celebró en este escenario, en Buenos Aires, el Congreso Mundial de la Carne. Como en todo encuentro internacional de alimentos, fue inevitable la referencia al crecimiento de la población mundial, y dentro de ella, a la incorporación de millones de asiáticos a las clases medias más pudientes, con reemplazo de proteínas vegetales por animales (carnes) en sus dietas.

En Asia, el consumo de carne vacuna pasó en 30 años de 14 a 60 kilos por habitante, según cifras del organismo para la agricultura y los alimentos de las Naciones Unidas (FAO, en inglés). En países desarrollados, según cifras analizadas en el congreso de la carne, la ingesta es de 80 kilos por persona por año.

Es decir, no sólo el mundo deberá producir más soja para alimentar cerdos y pollos en Asia. Sino también más carne vacuna, allí donde esté el conocimiento, y la eficiencia. Una vez más, la Argentina, y el Mercosur en general, tienen el as en la manga: el bloque hoy produce el 40% de la carne vacuna de todo el mundo.

Visión y consenso parecen ser palabras clave. El productor ganadero argentino debería saber que si las políticas de corto plazo le ponen un techo a su rentabilidad, no debe salir corriendo a desmantelar su industria para conseguir mejores ingresos con la agricultura. Y el gobierno, a menos que pretenda convertirse en Ganadero, debería considerar un mejor diálogo con el sector privado.

La Argentina deberá comprender esto. O acordarse al menos, incluso cuando Brasil es ya el principal exportador y productor mundial de carnes, y Uruguay el que más consume en el mundo. Dejando podios y egos, es el Mercosur de la carne el que tiene una enorme posibilidad ante la dieta asiática con demanda cárnica en aumento.

¿Qué es si no la carne, más allá de granos con valor agregado?

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Una acelerada recuperación comercia

Finalmente los pronósticos de recuperación de la economía global son mejores de lo que se había proyectado a principios de año.

Es más, 2010, el año posterior a la peor recesión que la historia económica mundial recuerde, será también el año de mayor crecimiento interanual del comercio global desde 1950.

En su última revisión, la Organización Mundial del Comercio (OMC) elevó su estimación de crecimiento del comercio para 2010 a 13,5% justamente a propósito de una recuperación que resultó ser mucho más rápida de lo esperado.

En marzo, la proyección no era para nada desdeñable: se preveía entonces un crecimiento del 10% de los intercambios globales de mercaderías.

El director general de la OMC, Pascal Lamy, señaló que “el resurgimiento de los flujos comerciales es el sustento de la salida de una dolorosa recesión económica, y estimula la vuelta al trabajo de todo el mundo. Es, además, la prueba de la sabiduría de los gobiernos al rechazar el proteccionismo”.

Por supuesto que Lamy, al frente del máximo organismo global que realiza ingentes esfuerzos por liberar el comercio y desmantelar los subsidios cualquiera sean sus formas, denosta hoy un proteccionismo que defendió a rajatabla mientras se desempeñaba como comisario de Comercio en la Unión Europea, negándose sistemáticamente a bajar las ayudas económicas a la producción agrícola comunitaria.

Al margen de ello, las estimaciones de OMC señalan que las economías desarrolladas arrojarán una expansión del 11,5% del volumen de su comercio. En tanto, el mundo en desarrollo desplegará un incremento de los volúmenes intercambiados del 16,5%.

Este año será el de más rápido crecimiento interanual desde 1950”, indicó Lamy

Las razones de este vigoroso aumento del comercio residen en los estímulos fiscales que una gran mayoría de los países instrumentaron para paliar los efectos de la crisis en la demanda interna, y también en la necesidad de reposicionar y renovar los inventarios.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Perú lanza su marca país

No hay inversión –personal, empresaria, estatal- que se haga a ciegas, sin conocer los riesgos que implica la apuesta. Nadie inmoviliza una suma importante de capital desconociendo la rentabilidad que tiene esa inversión.

Con la inversión en la Marca País pasa algo parecido. Muchos países no se deciden a apostar por esta inversión en “intangibles” porque desconocen cuál será el rédito de los recursos fiscales destinados a promover imágenes nacionales asociadas a productos nacionales para generar recordación en terceros mercados.

Finalmente, los diversos organismos de promoción de exportaciones descubrieron la fórmula para detectar el retorno de cada dólar invertido en una misión comercial en el exterior o en cada campaña no tradicional de publicidad, como la que logró Nueva Zelanda al ceder sus espacios naturales para filmar la trilogía de El Señor de los Anillos.

Por ejemplo, la Fundación ExportAr, de la Argentina, descubrió que por cada dólar invertido en acciones de promoción de exportaciones se obtiene un retorno (exportaciones efectivas) de más de US$ 60.

Tal es así que ahora Perú se decidió finalmente a lanzar su propia Marca Perú en los mercados internacionales, según aseguró el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur).

El Congreso peruano aprobó un presupuesto de poco unos US$ 3,5 millones para comenzar a difundir la marca que identificará a Perú en todo tipo de eventos. A priori, parece poco, si se piensa que Colombia destina US$ 300 millones para posicionarse en el mundo, pero de a poco se empieza.

Ya para 2011 serán US$ 14 millones en tareas de promoción de la Marca Perú. ¿Cuáles serán las puntas de lanza que elegirá Perú para darse a conocer y dejar una marca indeleble en el ideario mundial sobre esta región andina, ubicada en el Pacífico Sur?

Sin dudas, deberá comenzar por su exquisita gastronomía, una marca registrada y todavía ignorada por los paladares del globo. Dar a conocer la gastronomía peruana será una herramienta de promoción de las exportaciones de alimentos peruanos que operará de forma exponencial. Piense, si no, en una feria de alimentos donde un gran stand permita degustar los frutos del mar preparados con el exquisito gusto peruano.

Prom-Perú, el organismo de promoción de exportaciones peruanas, midió que por cada dólar invertido en ferias internacionales se generaron US$ 40 por inversiones o negocios. La Marca Perú seguro ayudará a escalar esa cifra.

El salto de los recursos naturales al valor agregado

Agregar valor. Industrializar. Transformar una materia prima en un producto semielaborado. Fabricar productos “terminados”, con marca propia, fraccionados.

Estos conceptos que tan bien se ven en un manual de texto, y que tan lógicos suenan, continúa siendo el gran desafío de muchas regiones emergentes. En América latina hay varios exponentes de países que todavía no logran el salto industrial, o transformador en productos seriados de las materias primas, o commodities, sean ellas agrícolas, minerales o incluso industriales.

El trigo o la soja en la Argentina; el cobre en Chile; los minerales en Bolivia, son ejemplos de cómo pesan todavía en las cuentas públicas los recursos naturales.

No está mal contar con ellos y exportarlo. El problema es que no es sano para las cuentas del país porque son productos que están atados a un precio que se construye afuera, en los mercados de compra. Esto hace que la cotización oscile y, aún cuando el volumen aumente cada vez más, una crisis puede tirar por la borda la esperanza cifrada en la estrella de la economía de ese país.

Bolivia, por ejemplo, tiene una altísima dependencia de la exportación de recursos naturales que, para peor, no son renovables, según el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), el organismo de promoción del comercio de Bolivia.

El ingreso de divisas del país andino depende en un 80% de recursos extractivos naturales no renovables como los minerales y el gas. Así, el récord de balanza comercial en Bolivia se da en años de precios internacionales “muy buenos” como 2008, cuando lograron un récord de exportaciones, y “muy malos” en años de crisis: el componente precio es clave en estos productos.

Chile, en su momento dependiente del cobre (que hoy sigue siendo clave en su economía) marcó uno de los caminos posibles en lo que hace a diversificación de exportaciones para no caer en la monodependencia. A Chile le funcionó la acuicultura del salmón, por ejemplo, y las frutas finas.

Bolivia deberá buscar su propio camino. Por lo pronto, elaborar una política de promoción de exportaciones y participación en ferias internacionales, y trabajar junto con el sector privado para encontrar las vías productivas que más competitividad puedan darle a los productos con algún agregado de valor.

Existen en el mundo distintos sistemas y esquemas de apoyo a países menos adelantados para favorecer su comercio. La Unión Europea, Estados Unidos e incluso Canadá cuentan con sistemas generalizados de preferencias (SGP) que eliminan los aranceles para una serie de productos procedentes para este tipo de países todavía no desarrollados.

Autoridades de Bolivia señalaron hay casi 2300 partidas arancelarias que gozan de arancel cero con Canadá, por ejemplo, de las que sólo se aprovechan 17; con Estados Unidos son alrededor de 3000 productos, pero sólo se exportan 333 bajo el régimen.

No siempre el mundo desarrollado le baja los aranceles a los productos que un país emergente más quiere exportar. Pero también están disponibles programas internacionales de apoyo a las pequeñas y medianas empresas (pymes) justamente para aprovechar esos programas y generar nueva oferta.

Uno de ellos, de los más importantes, es el de la Unión Europea AL-Invest, un programa de cooperación que incluye capacitación para acceder a normas de calidad necesarias para exportar, y prepara incluso a las empresas para aplicar y acceder a los programas de crédito.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Ecuador camino a ser una tienda gourmet

Ecuador está logrando ver los frutos de los esfuerzos hechos por mejorar su oferta exportadora y conquistar nuevos mercados con productos no tradicionales, es decir, aquellos que no derivan del petróleo.

Un análisis aparte merece la evolución política, o simplemente los cambios de los signos políticos por los que atravesó este país andino, tanto como sus vecinos, que oscilaron de la apertura liberal sin miramientos como única vía para generar riqueza y desarrollo a una concepción más cercana a la presencia necesaria y rectora del Estado en la economía de todos los días.

La exportación, como política de Estado, y el comercio exterior como mecanismo propiciatorio para el desarrollo de un país, debe cumplir con una serie de características: una buena porción de productos cuyo éxito en la colocación no depende de la “estacionalidad”; una canasta exportable con muchos productos susceptibles de ser colocados en el exterior; un mix empresario donde la exportación no sea un “negocio de ocasión”; no depender de la situación cambiaria de la moneda local frente al dólar; muchos mercados para minimizar los riesgos proteccionistas, y continuidad a través de los años.

Como muchos países latinoamericanos, las exportaciones del Ecuador en los primeros meses de 2010 también arrojaron un crecimiento superior al 12%. El dato más importante, según la Corporación de Promoción de Exportaciones e Inversiones (Corpei) ecuatoriana, es que las ventas externas crecen de forma continua desde 1999.

Ecuador superó también con éxito un 2009 que afectó a los principales mercados de exportación de América latina: la Unión Europea y los Estados Unidos. De allí la importancia a futuro de desarrollar nexos con el Asia (totalmente indemne frente a la crisis financiera y comercial de 2009) y Africa, un nicho todavía desconocido.

Fruto de la diversificación de productos exportados, el Ecuador pasó de 1650 productos comercializados en el exterior a principios de la década de 2000 a más de 3100 en una década.

Entre los que ayudaron a dejar de depender al país de las ventas petroleras se encuentran las flores, el cacao, los camarones, las bananas, las verduras y el café. Y cuando se trata de alimentos, muchas son las opciones para innovar, diversificar, agregar valor y generar inversiones: orgánicos; certificados bajo las normas de comercio justo; deshidratados; liofilizados; congelados; fraccionados…

Ecuador, como otros de sus vecinos, tiene mucho para convertirse en una nueva tienda de alimentos gourmet en el mundo.

viernes, 23 de julio de 2010

Colombia, exportaciones que vuelan

Una serie de premisas caracterizan el transporte internacional de mercaderías. Si el producto es de gran volumen y bajo costo unitario, es casi seguro que se transportará por vía marítima en buques graneleros. Así se transportan desde la soja y su aceite hasta el mineral de hierro y el petróleo.

Si, en cambio, se trata de un producto de alto valor y procesado, seguro entra en un contenedor, y se sube a un barco portacontenedor. Pero si el producto es de altísimo valor, un volumen medio, pero sensible a los tiempos de entrega, entra en juego el modo de transporte más rápido, y caro: el aéreo.

Por ejemplo, en una recorrida por alguna de las terminales de carga que las principales líneas aéreas tienen en Miami, allí se encontrarán: productos de alta tecnología y electrónica, pero sobre todo productos frescos, como arándanos argentinos, salmón chileno, espárragos peruanos y flores colombianas. Todos sensibles al tiempo de vida y de alto precio.

Pero el modo aéreo tiene otras ventajas, como el régimen que ofrece el servicio courier, o el transporte aeroexpreso, que se hicieron famosos con las norteamericanas FedEx y UPS, la alemana DHL y la holandesa TNT, entre otros.

Entre esquema es más flexible, y se acomoda sobre todo a las pymes, que no siempre tienen el volumen suficiente para llenar un contenedor, y mucho menos un barco o la bodega de un avión.

Colombia, justamente, desarrolló el programa Exportafácil, un sistema que se puso en marcha el 13 de julio para agilizar las exportaciones por vía aérea con una limitación: que no superen los US$ 2000 y los 30 kilos por unidad, a partir de la empresa estatal de correos, 4-72.

En un comercio donde los costos logísticos y los tiempos son determinantes para conquistar y mantener mercados abiertos, toda estrategia de facilitación y agilización comercial, que reduzca o simplifique los trámites burocráticos, es un gran paso.

El programa colombiano de exportaciones aeroexpresas comenzó con un plan piloto de 23 envíos a distintas partes del mundo de productos biológicos, cerámicas, revistas, pulpa de fruta e indumentaria

miércoles, 21 de julio de 2010

Chile, del iceberg de Sevilla 1992 al modelo 2010

Con el recambio administrativo que sobrevino tras la llegada de Sebastián Piñera en Chile, la que fue la máquina sudamericana modelo de la internacionalización de los negocios, ProChile, va por más.

Según confió en una entrevista a Diario Financiero, el flamante titular de la Dirección de Relaciones Económicas Internacionales (Direcon), Jorge Bunster, la misión será “profundizar la inserción de Chile en el mundo y relanzar a ProChile como una agencia de promoción de exportaciones de bienes, servicios e inversiones”.

Un mensaje político más, pero que en el contexto de un país que hizo de la apertura comercial su mantra, y selló nada menos que 72 acuerdos comerciales de distinto grado (complementación económica, libre comercio, preferencias arancelarias) con 50 países, y que tiene sus propias oficinas de promoción comercial en 57 naciones, tiene otro significado.

Tal vez por su tradición del libre comercio con el mundo, Chile sabe ver que el proteccionismo que amenazó con instalarse tras la crisis de fines de 2008 y principios de 2009 es sólo una amenaza pasajera, decide ahora pisar el acelerador.

Otra lectura, similar pero por diferentes motivos: precisamente por la amenaza latente de proteccionismo en el mundo es que Chile decide pisar el acelerador y afilar su punta de lanza histórica: la agencia de promoción de exportaciones, esa que supo trasladar un iceberg antártico a la Expo Sevilla de 1992, para mostrarse al mundo como un país serio, y diferenciarse a su vez de la imagen que transmitían sus vecinos latinoamericanos.

Chile probó que comerciar con aranceles al cero por ciento con los principales mercado del mundo redundaron en un crecimiento de las exportaciones: con Estados Unidos, pasaron del 4,5% anual al 24% tras el acuerdo de 2004; con China, del 33 al 133% luego del tratado de 2006.

La red que generó Chile con sus negociaciones no se agotan en los límites del Pacífico y la Cordillera. Un segundo paso, no del todo desarrollado aún, es el de la potenciación de las cadenas productivas con países con mayor industria y oferta que el propio Chile, como la Argentina o Brasil, por ejemplo, para que envíen sus productos semiterminados a Chile para agregarles allí los detalles finales que cumplan con la cláusula de origen chileno.

Así se podría aprovechar, por un lado, todos los beneficios de los tratados y, por el otro, lograr más mercados que por vía directa encontrarían aranceles por no contar con tratados firmados

lunes, 12 de julio de 2010

Ecuador adopta el Sucre para el comercio exterior con socios del ALBA

Ecuador ya aprobó un sistema de compensaciones de divisas para su comercio exterior. El Sucre, o Sistema Unitario de Compensación Regional, se convirtió por medio de una resolución del Banco Central de Ecuador, en la herramienta para agilizar las operaciones de comercio exterior.

El Sucre estará limitado a los Estados signatarios de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), integrado por Venezuela, Cuba, Bolivia, Honduras y Nicaragua, además de Ecuador.

En América del Sur, más precisamente en el seno del Mercosur, Brasil y la Argentina habían ya avanzado en un sistema de compensaciones bilaterales para utilizar el peso y el real como monedas para la cancelación de las operaciones de comercio exterior.

La idea de este esquema compensatorio, mediante el cual exportadores e importadores cobran y pagan en sus propias monedas, es reducir los costos de transacción financieros y administrativos en el comercio exterior. Es, en definitiva, una alternativa al dólar como moneda en el comercio exterior.

El Sucre apunta a lo mismo: un acuerdo entre los bancos centrales para la liquidación de operaciones de comercio exterior, y se hará efectivo por medio de una “unidad de cuenta” (el Sucre) que no equivale, sin embargo, a la creación de una nueva moneda.

El comercio exterior de Ecuador creció en lo que va del año de la mano de dos variables relevantes: las medidas de protección a la industria nacional y las exportaciones a mercados latinoamericanos las cuales, en el primer trimestre, representaron más del 70% de las ventas externas del país.

No obstante, el principal cliente de Ecuador sigue siendo Estados Unidos (con quien comparte el dólar, moneda adoptada por el país andino en 2000) que compra casi un tercio de toda la oferta exportable ecuatoriana.

México y su fuerte dependencia de Estados Unidos

Aunque no haya teoría perfecta que en la práctica haya sido irrefutable, en comercio exterior pocos dudan de la efectividad que tiene el agregado de valor a los productos para diversificar las exportaciones, y aumentar la cantidad y variedad de mercados para la oferta exportable.

Pero suele darse que por razones geográficas, culturales o políticas, hay países que tienen una altísima dependencia de pocos mercados. Tal es el caso de México y su altísimo grado de vinculación comercial con Estados Unidos, a partir del Tratado de Libre Comercio del Atlántico Norte (Nafta, por sus siglas en inglés).

Un reciente informe publicado por la publicación mexicana Milenio revela que 3 de cada 5 empresas operan en comercio exterior y 7 de cada 10 firmas mexicanas tienen a Estados Unidos como principal destino de sus ventas.

2009 fue un llamado de atención para estas firmas tan dependientes de un mercado que entró en crisis y se replegó sobre sí mismo, y que además no tienen en su agenda a Brasil y China, países BRIC, sigla que utilizó el banco Goldman Sachs para identificar las 4 economías que serán protagonistas de la economía mundial en 2050: Brasil, Rusia, India y China.

En dicho informe queda marcado el contraste entre el 70% de empresas con la estrategia fija en Estados Unidos respecto del 18% que tiene a China como foco de ventas y 13% que tiene a Brasil

La misma OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) destacó que dentro de 20 años más del 50% del producto bruto mundial residirá en mercados emergentes justamente como China y Brasil, entre otros.

La actividad económica (de México) experimentó una fuerte aceleración durante la segunda mitad de 2009, ayudada por la recuperación de la demanda extranjera, la renovación de inventarios y el alza en el precio del petróleo. Las exportaciones se mantienen como consecuencia de la recuperación de la producción industrial en los Estados Unidos, lo que contribuye a la reactivación de la actividad manufacturera y de la inversión empresarial en México”, señala el informe.

Las perspectivas para la economía mexicana en 2010 mejoraron y se ubicarían en torno al 4 o 5%, impulsado fuertemente por as exportaciones.

Brasil espera un crecimiento récord de la mano de su comercio exterior

El Banco Central de Brasil mejoró su previsión para las exportaciones en casi un 30% y estima que 2010 finalizará con un superávit comercial de 13.000 millones de dólares, bastante más que lo proyectado en marzo último, cuando estimó una balanza positiva en 10.000 millones.

El gigante del Mercosur planea este año exportar por 185.000 millones de dólares, y realizar compras internacionales por 172.000 millones.

La revisión también se realizó en torno al producto bruto brasileño: nada menos que 7,3% esperan crecer este año (en marzo, preveían un 5,8%).

Este será un récord histórico para Brasil, que pasó desapercibido para la crisis financiera internacional, luego de replegarse en su mercado interno y apostar fuerte por el consumo, con una oferta creditica agresiva y una estimulante reducción de impuestos.

Por ahora, la autoridad monetaria sólo modificó su escenario a partir de la performance del comercio exterior brasileño. Pero es de esperar que algunas medidas se empleen para que no se recaliente demasiado la economía.