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martes, 23 de noviembre de 2010

La industria forestal argentina busca despegar

Si de potenciales desaprovechados puede atestiguar la estructura productiva exportadora argentina, la industria forestal es uno de ellos.

Pero lo más curioso es que también la industria forestal es víctima de una comunicación deficiente que impide que la opinión pública se forme una idea positiva sobre este desarrollo y, aunque no presione, al menos no se oponga “ideológicamente”:

Por ejemplo, datos del sector en el país dan cuenta de que genera medio millón de empleos, entre directos e indirectos, en zonas caracterizadas por la migración de mano de obra a las grandes ciudades.

En segundo lugar, es una actividad sustentable y amigable con el medio ambiente ya que a diferencia de otras actividades extensivas, la forestación conserva suelos y su producción no es contaminante.

Por último, la industrialización de la forestación es ineficiente: sólo la mitad de los 20 millones de metros cúbicos de producción llega a la etapa de procesamiento.

El sector forestal reclama por que le permitan desplegar todas las posibilidades que puede ofrecer. Hoy participa con 2% del producto bruto, y podría duplicar su parte si lograra una superficie de 5 millones de hectáreas de bosques cultivados.

En un mercado preocupado por la sustitución de importaciones y la promoción de exportaciones de mayor valor agregado y de la diversificación de la canasta de productos comercializados en el exterior, el sector forestal se presenta como el eslabón inicial de una cadena productiva riquísima en empleo y en valores unitarios, como el de la madera-mueble.

¿Qué significa contar con volumen disponible y materia prima barata en el principio del eslabonamiento? Que se puede optar por productos seriados, masivos y de bajo precio tanto como productos con diseño y tecnología aplicada.

Para ello no hay muchos secretos. Las inversiones, monitoreadas por el Estado, son claramente claves. Para que llegue el financiamiento sectorial los empresarios del sector reclaman que se modifique la carga tributaria y un mayor apoyo del Estado.

¿Cuál es el punto de partida entonces del potencial forestal argentino? Los recursos naturales, los bajos costos relativos de producción y un mercado interno con crecimiento sostenido.

Y un dato no menor: la disponibilidad del agua.

Esa crisis genera mucha incertidumbre pero también es un nicho de oportunidades para los inversores. Y América latina es una de las regiones que pueden salir beneficiadas”.

En este sentido, el especialista destacó el rol que está jugando la creciente demanda proveniente de China.

Las inversiones extranjeras en el sector forestal en toda la región latinoamericana llegaron, en 2009, a nada menos que 900.000 millones de dólares.

El acuerdo logrado con el Club de París por parte del Gobierno nacional, tantas veces indicado como válvula necesaria para reactivar las inversiones externas, se concretó finalmente en estos días. Y el sector forestal es uno de los casos testigo para ver cómo evoluciona ese flujo de capitales externos en el país

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Lo que los números connotan

Algún profesor de estadística de alguna universidad habría dicho que “a las estadísticas hay que ahorcarlas hasta que confiesen”.

Puede que sea una leyenda urbana, pero no por eso la ironía carece de cierta verdad: un mismo número puede servir para decir dos cosas distintas. Y el color político de quien los utiliza los llena de uno y otro significado.

Por ejemplo, decir que el 80% del comercio automotriz es con Brasil le sirve al Gobierno como argumento de cómo la integración llegó a tal nivel con uno de los nuevos países “sensación” del mundo, y al mismo tiempo para hablar de cómo se diversifican las exportaciones y cómo la industria coopera en ese sentido.

Para los que están en la vereda de enfrente del Gobierno, en cambio, se inclinan por calificar esto como una nueva dependencia de un mono-cliente, y que con esto se desatienden mercados que se habían abierto en su momento, como el de México.

Nuestra conclusión es que los Estados (argentino, brasileño, mexicano…) no venden autos, sino que lo hacen las automotrices. Las terminales deciden planes de expansión y retracción, de integración productiva en función, siempre, de la máxima rentabilidad y de los contextos estructurales más favorables.

El caso de la industria automotriz es el mejor referente de las exportaciones argentinas actuales. El Gobierno anunció recientemente que la balanza comercial con el principal socio del Mercosur logrará un nuevo techo: US$ 34.000 millones. De ese volumen, el 80% corresponde a un intercambio de productos industriales.

Quienes prefieren detractar la política oficial señalan que, en cambio, las exportaciones con la Unión Europea cayeron en importancia de un 20% histórico a un 15%. No ven con buenos ojos la caída de participación del principal cliente (como un todo) de la Argentina. Y mencionan, a colación, el cese de embarques de carne vacuna, por ejemplo.

En cada declaración oficial y de la oposición se dejan entrever al menos dos modelos diferentes de matriz productiva y exportadora argentina: la oficial, industrialista, que señala que la Argentina es capaz de fabricar a gran escala e incluso exportar prácticamente cualquier producto industrial (y las medidas de desaliento a las importaciones reflejan tal declaración), y la opuesta, que prefiere que la Argentina profundice sus capacidades y recursos naturales, las mentadas “ventajas comparativas”, para transformar al país en un “supermercado” de alimentos.

Así, se hacen eco del reclamo europeo, que pide “carne”, por ejemplo. Lo que no dicen es que Europa siempre impondrá su poder de compra y determinará siempre el mínimo valor agregado a la producción argentina porque –salvo por el dulce de leche, tal vez- no hay alimento argentino que no tenga un homólogo europeo amparado por la política agrícola común (PAC).

De ahí que se fogonee el intercambio con Brasil, administrado como es, a través de acuerdos sectoriales privados que se hagan eco de la integración productiva querida por ambos gobiernos.

Brasil es hoy, para la Argentina, la principal fuente de inversión extranjera, y recibe el 10% de toda la inversión que Brasil realiza en el mundo. Son unos 5000 millones de dólares. Además, estas cadenas regionales de valor que de a poco pero de manera sostenida emprenden la Argentina y Brasil son las que le dan vida al Mercosur.

Además de la industria automotriz, otras cadenas complementarias entre ambos países son la de autopartes, la del calzado y la industria textil, la del cuero, la de los materiales de la construcción, y la del petróleo y gas.

Nuestra percepción es que todavía es una relación en pañales. Brasil, por ser el socio natural mayor, debe continuar con su senda de inversiones en los países del Mercosur, no sólo en la Argentina. Brasil necesita a todos y cada uno de los países del Mercosur para legitimar todavía más su posición de liderazgo regional y, en un mediano plazo, su rol de interlocutor global.

jueves, 26 de agosto de 2010

América latina y el cardumen de los capitales

Esta vez no le tocó a América latina sufrir los aleteos de mariposas en lejanas latitudes. La leve contracción de 1,8% en 2009 evoluciona este año hacia un 4,8% según las estimaciones del Fondo Monetario Internacional.

Algunos de los que arrojarán crecimiento serán la Argentina con un 6%; con un 7,1% estará Brasil; 4,7% para Chile; 2,3% para Colombia; 4,5% para México, y 6,3% para Perú. Venezuela, en cambio tendrá crecimiento pero negativo.

¿Qué lectura emerge de estos datos? Que América latina es la región de mayor crecimiento detrás de Asia luego de la crisis. Es reservorio, entonces, del potencial para la recepción de la liquidez que huye del mundo desarrollado (sólo Brasil, en 2009, recibió 26.000 millones de dólares de inversión extranjera directa), y no necesariamente compite por los mismos capitales con el Lejano Oriente o con el Oriente Petrolero: cada uno puede explotar factores económicos y productivos diversos pero complementarios: mano de obra abundante y (todavía) barata en Asia; el (todavía) insumo clave para cuanto proceso industrial requiera energía en el caso del Medio Oriente; commodities agrícolas e industriales (todavía) abundantes.

Decimos todavía por una razón: las economías y el comercio globales se hacen cada vez más sensibles a los cambios abruptos de los fundamentals, se hacen cada vez más hostiles a las crisis.

¿Qué puede pasar cuando en China exploten los reclamos respecto de las condiciones laborales? ¿Y en los países ricos en petróleo, cuando el mundo acuerde en que el uso de combustibles fósiles acelera los inevitables y perjudiciales efectos del cambio climático? ¿Y cuando la sustentabilidad agrícola sea avasallada definitivamente por un interés meramente rentable de la tierra (en la Argentina, el 75% de la superficie está sembrada con oleaginosas y el 25% con cereales cuando lo ideal es exactamente lo contrario)?

Claro que un mundo que sale de la crisis no se preocupa por estos efectos de largo plazo. El corto plazo es fortalecer la cadena de pagos donde se debilitó, motorizar (desde el Estado si hace falta) el consumo interno para mantener los puestos de trabajo con alguna dosis de proyección, políticas crediticias que subsidien la colocación de productos en el exterior para generar las divisas que ayuden luego a hacer girar la rueda de nuevo…

El mundo se volvió más competitivo, y más competidor por esos capitales que se mueven como cardumen: fluyen todos violentamente y a la vez donde encuentran alimento, y escapan de la misma manera ante la primera señal de amenaza.

jueves, 15 de julio de 2010

Costa Rica, el mejor país para las inversiones externas

El Banco Mundial publicó días atrás su informe sobre inversiones externas directas, Investing across borders 2010, que analiza el grado de apertura y facilidad que brindan los países a los capitales productivos extranjeros.
De los 87 países analizados, 14 fueron latinoamericanos. Entre ellos, el mejor posicionado resultó Costa Rica con un puntaje de 73,7 sobre 100, lo que equipara al país centroamericano con el puntaje obtenido por Austria, y lo ubica muy cerca de los países desarrollados miembros de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), que obtuvieron un promedio de 77,8.
Los primeros lugares del ránking latinoamericano (región que se ubicó segunda en el mundo, detrás de Europa del Este y Asia Central) lo completaron Perú (72,5); Honduras y Colombia (68,4); México (65,8), y Argentina (65).
Venezuela, en tanto, obtuvo apenas 42,5 puntos, y es el octavo país, empezando desde abajo en la escala.
El índice que mide la facilitación para radicar nuevos negocios por parte de inversores extranjeros considera desde la cantidad de procedimientos necesarios para abrir una filial hasta la cantidad de días necesarios para que la subsidiaria se encuentre operativa.
En el caso de Costa Rica, por ejemplo, son necesarios 14 actos administrativos y 63 días para que una empresa extranjera pueda establecer su filial.
Costa Rica permite la radicación de empresas enteramente extranjeras, pero las subsidiarias requieren al menos dos accionistas. Para establecerse, además, requiere una documentos autenticados que certifiquen la pertenencia a la casa matriz, así como también registrarse en el Ministerio de Relaciones Exteriores y Comercio Internacional si el fin de la compañía es, justamente, realizar negocios internacionales.

martes, 13 de julio de 2010

Perú, el nuevo gran jugador latinoamericano

América latina verá crecer con proyección internacional en los próximos años un mercado relegado que está despertando al comercio exterior y a las inversiones extranjeras directas.

Se trata de Perú, nada menos, el país andino que vio celosamente cómo Chile se abría paso en el concierto de naciones de la mano de los tratados de libre comercio bilaterales y que ahora aplica una receta similar: una apertura amigable a los capitales extranjeros.

Alan García parece haber aprendido en esta nueva presidencia que le toca al frente de Perú. Una de los últimos grandes hechos fue el anuncio reciente del Banco Comercial e Industrial de China de abrir una oficina en Perú para promover exportaciones e inversiones.

China ve en Perú una verdadera mina de recursos para la industria. Según nuestra base de datos, en el primer semestre de este año Perú le exportó a China más de US$ 7200 millones en minerales (oro, cobre, cinc, y sus derivados), un 18% más que los casi US$ 5900 millones del mismo período de 2009. De los 10 principales productos peruanos exportados a China, 6 corresponden al complejo minero.

En su reunión con el presidente peruano Alan García, el CEO del Banco Comercial e Industrial de China, Jiang Jianqing, destacó: "Actualmente China es la nación que tiene el segundo mayor comercio con el Perú, entonces esperamos a futuro tener un mayor avance", dijo.

Por su grado de desarrollo, y de la mano de las divisas que generan las commodities industriales, Perú es un mercado más que interesante para las inversiones chinas en infraestructura.

Cabe aclarar que con Brasil, Perú es el único otro país latinoamericano en el que la banca china abrirá oficinas para propiciar el intercambio comercial.

lunes, 12 de julio de 2010

Argentina y China, por una nueva oportunidad

La relación entre la Argentina y China, en los últimos años, se caracterizó por dos ejes principales: el estructural, que habla de la gran complementación que tienen ambas economías; y el coyuntural, plagado de conflictos bilaterales.

Una nueva visita de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a China, junto con una nutrida delegación de empresarios, podría significar una nueva oportunidad entre dos países que no vieron aún realizado todo su potencial comercial bilateral.

Sólo para resumir: la Argentina tiene una capacidad para producir alimentos que podría satisfacer la demanda de 400 millones de personas. De los más de 1300 millones de habitantes chinos, lo que más interesa es la creciente clase media pudiente con hábitos alimenticios más bien occidentales y dados a la ingesta de proteínas animales, en reemplazo de las de origen vegetal.

Por su parte, China tiene todo lo que el mundo necesita, a precios imbatibles y una calidad en alza. En este punto radicó lo más propio de la coyuntura en la relación: la necesidad argentina de proteger fuentes de empleo derivó en una política de limitación de importaciones chinas.

Según algunos analistas, en represalia, China habría bloqueado la importación del principal producto argentino de exportación al mundo y a China también: el aceite de soja.

Cuesta creerlo, porque el mercado argentino es realmente chico para la oferta exportable china, mientras que en el caso de nuestras exportaciones, el mercado chino es fundamental.

Según nuestra base de datos, en el primer semestre de este año la Argentina le exportó a China por US$ 16.800 millones, un 33% menos que en el mismo período del año pasado. El principal producto de exportación es precisamente el aceite de soja: US$ 1074 millones (-38%).

En tanto, las compras a China en el mismo período ascendieron a US$ 16.400 millones, un 9% más que en 2009.

China, en 2009, fue el tercer cliente de la Argentina. Nuestras exportaciones a ese mercado fueron de US$ 5090 millones, el 7,3% del total vendido (US$ 69.100 millones).

Pero la importancia que China tiene para las ventas argentinas no la tiene nuestro país para las colocaciones que China hace en el exterior.

Si bien es nuestro segundo proveedor (detrás de Brasil), con importaciones por US$ 4500 millones en 2009, somos un cliente insignificante para las exportaciones chinas que, en 2009, ascendieron a 1,2 billón de dólares.

En esta nueva oportunidad, se fijó como meta moderar los conflictos coyunturales y apostar por el potencial estructurar, con acuerdos para la promoción de inversiones chinas por US$ 10.000 millones.

Alrededor de 80 empresarios completarán la delegación argentina, y tienen pactadas 700 reuniones de negocios sobre ganadería, minería, petróleo y obras de infraestructura. También habrá encuentros empresarios en los sectores farmacéutico, químico y petroquímico; biotecnología; astilleros; maquinaria agrícola; construcción industrial; transporte; energía; alimentos, y servicios.

Costa Rica, el mejor país para las inversiones externas

El Banco Mundial publicó días atrás su informe sobre inversiones externas directas, Investing across borders 2010, que analiza el grado de apertura y facilidad que brindan los países a los capitales productivos extranjeros.

De los 87 países analizados, 14 fueron latinoamericanos. Entre ellos, el mejor posicionado resultó Costa Rica con un puntaje de 73,7 sobre 100, lo que equipara al país centroamericano con el puntaje obtenido por Austria, y lo ubica muy cerca de los países desarrollados miembros de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), que obtuvieron un promedio de 77,8.

Los primeros lugares del ránking latinoamericano (región que se ubicó segunda en el mundo, detrás de Europa del Este y Asia Central) lo completaron Perú (72,5); Honduras y Colombia (68,4); México (65,8), y Argentina (65).

Venezuela, en tanto, obtuvo apenas 42,5 puntos, y es el octavo país, empezando desde abajo en la escala.

El índice que mide la facilitación para radicar nuevos negocios por parte de inversores extranjeros considera desde la cantidad de procedimientos necesarios para abrir una filial hasta la cantidad de días necesarios para que la subsidiaria se encuentre operativa.

En el caso de Costa Rica, por ejemplo, son necesarios 14 actos administrativos y 63 días para que una empresa extranjera pueda establecer su filial.

Costa Rica permite la radicación de empresas enteramente extranjeras, pero las subsidiarias requieren al menos dos accionistas. Para establecerse, además, requiere una documentos autenticados que certifiquen la pertenencia a la casa matriz, así como también registrarse en el Ministerio de Relaciones Exteriores y Comercio Internacional si el fin de la compañía es, justamente, realizar negocios internacionales.